Esta canción supo acompañarme en algunas tardes tristes, donde las heridas del corazón ya no dolían tanto, mientras el sol mediterráneo me susurraba que el asfalto y algún bandoneon de Buenos Aires, me extrañaban.
Se va, se va, se fue
Con el anhelo dirigido hacia ti
yo estaba sólo, en un rincón del café
cuando de pronto oí unas alas batir,
como si un peso comenzara a ceder,
se va,
se va,
se fue…
Tal vez fue algo de la puesta de sol,
o algún efecto secundario del té,
pero lo cierto es que la pena voló
y no importó ya ni siquiera porqué,
se va,
se va,
se fue…
Algunas veces, mejor no preguntar,
por una vez que algo sale bien,
si todo empieza y todo tiene un final,
hay que pensar que la tristeza también
se va,
se va,
se fue…Anoche pensé en ti, pensé tanto, que sentí ganas de darte un regalo…
Después pensé, que no sea uno, que sean varios…
Pensé que tenían que ser cosas que a ti te gustaran, y además, que te fueran útiles…
Fue así, que hoy me levanté más temprano y fui a buscar todo lo que imaginé.
Compré SOL, LLUVIA, VIENTO, ROCÍO… y tan solo 5 gramos de LÁGRIMAS.
Compré un paquete de RAZÓN para que la mezcles con otro de SENTIMIENTOS.
Compré SINCERIDAD para que la uses siempre.
En el almacén había un frasco enorme de COMPRENSIÓN; como el vendedor dijo que era poco vendida, entonces decidí comprártela toda.
Compré ROMANTICISMO y GENTILEZA, para que los puedas usar con las personas queridas.
En el almacén había un frasco grande de ORGULLO, pero no te lo compré, porque pienso que no te será útil.
Compré cajas de AMOR y de PAZ, así como de ESPERANZA, para que las uses cuando todo parezca perdido.
Sabes… en el almacén vi algo muy triste…
Vi muchas personas comprando SOLEDAD… tal era la venta de este producto, que se agotó.
Pero yo, en vez de eso, te compré dos grandes paquetes de AMISTAD y de COMPAÑERISMO.
Finalmente, te compré un gran CORAZÓN, para que puedas guardar todos estos regalos.
Ahora te los mando con todo mi cariño, deseando que tengas un maravilloso día y que luzcas en tu rostro, este pequeño paquete de SONRISAS, que también te compré.
Yo soy yo, a secas,
ni más ni menos de lo que ves
no mucho más de lo que sentís
pero si, más de lo que pensás que viví
Y a veces, vivo por todo lo lindo
y otras veces muero por esas mismas cosas
por lo malo, no muero ni vivo,
por eso, lloro cada tres meses
me enojo dos días a la semana,
pataleo seguido,
y me desespero dos veces al año
una vez a mitad de año, porque no me gustan las mitades
y otra vez a fin de año, me entristecen las despedidas
Me río, mucho, poco,
a carcajadas, o con la risa contenida,
hasta llorar, o solo moviendo un poco los labios
Me río
de las cosas simples más que nada,
lo complejo no lo entiendo,
y aunque quiera, la carcajada surge
después de unos minutos de terminado el cuento
Me gustan comer
sobretodo helado bañado en chocolate
que en realidad se trata de jugar a “no mancharme”
más que de “comer helado”
Miro mucho el cielo,
pero no como algo poético,
me gusta mirar el cielo,
porque me gusta el cielo,
porque los edificios me agobian,
porque yo, como más de uno,
quiero tener alas
Me gusta ver que la gente se quiere,
que me quiere
que la quiero
me gustan los abrazos,
no de los de “mosca”
Me gustan esos abrazos fuertes
que pensás que te van a sacar los pulmones,
por eso si me ves algún día
lo primero que vamos a hacer es abrazarnos
Me gusta la gente con mirada clara,
esa que no esconde nada
y me gusta la gente que al mentir
se toca la cabeza, o la pera
o que pone mirada de "te estoy mintiendo"
porque ya aprendí a descifrar esos gestos
Me gusta dormir
de costado
boca arriba
boca abajo
en mi cama
en otra
en la playa
en la plaza
con baba o sin ella
Tengo la suerte de conciliar el sueño
en casi cualquier lugar
un micro, el bondi, el Subte
Los hombros también son cómodos
Las piernas de alguien,
que por ahí se anime a algunos mimos,
es un muy lindo lugar para dormir también
Me gustan mucho los mimos
he llegado a pelear por ellos.
Algunos me dijeron
que mis mimos eran “mágicos”
Serán mis dedos largos?
Será el amor que pongo al darlos?
No me preocupa mucho saberlo
También me dedico a resolver autodefinidos,
pero leo las respuestas,
Ojala la vida trajera la ultima hoja
donde aparecieran todas las respuestas,
aunque confieso…
Me la pasaría haciendo trampa.
Pope
A mi mamá, a mis amigas, a mi, y a todas las mujeres que después de la caída tengan la convicción de levantarse:
¡Nunca insultéis a la mujer caída!
Nadie sabe qué peso la agobió,
ni cuántas luchas soportó en la vida,
¡hasta que al fin cayó!
¿Quién no ha visto mujeres sin aliento
asirse con afán a la virtud,
y resistir del vicio el duro viento
con serena actitud?
Gota de agua pendiente de una rama
que el viento agita y hace estremecer;
¡perla que el cáliz de la flor derrama,
y que es lodo al caer!
Pero aún puede la gota peregrina
su perdida pureza recobrar,
y resurgir del polvo, cristalina,
y ante la luz brillar.
Dejad amar a la mujer caída,
dejad al polvo su vital calor,
porque todo recobra nueva vida
con la luz y el amor.
Victo Hugo
Cuando el SOL y la LUNA se encontraron por primera vez, se apasionaron perdidamente y a partir de ahí comenzaron a vivir un gran amor.
Sucede que el mundo aun no existía, y el día que Dios decidió crearlo, les dio entonces un toque final… el brillo.
Quedó decidido también que el SOL iluminaría el día, y que la LUNA iluminaría la noche, siendo así, estarían obligados a vivir separados.
Les invadió entonces una gran tristeza , y cuando se dieron cuenta de que nunca más se encontrarían, las cosas cambiaron…
LA LUNA se fue quedando cada vez más angustiada.
A pesar del brillo dado por Dios, fue tornándose mas oscura y solitaria.
EL SOL a su vez, había ganado un título de nobleza “ASTRO REY”, pero eso tampoco le hizo feliz.
Dios, viendo esto, les llamó y les explicó:
“No debéis estar tristes, ambos ahora poseéis un brillo propio. Tú, LUNA, iluminarás las noches frías y calientes, encantarás a los enamorados y serás frecuentemente protagonista de hermosas poesías. En cuanto a ti, SOL, sustentarás ese título porque serás el más importante de los astros, iluminarás la Tierra durante el dia, proporcionarás calor al ser humano, y tu simple presencia hará a las personas más felices.”
La LUNA se entristeció mucho más con su terrible destino, y lloró amargamente… y el SOL, al verla sufrir tanto, decidió que no podría dejarse abatir más, pues tendría que darle fuerzas a la LUNA y ayudarle a aceptar lo que Dios había decidido.
Aún así, su preocupación era tan grande que resolvió hacer un pedido especial a Él:
“Señor, ayuda a la LUNA por favor, es más frágil que yo, no soportará la soledad…”
Y Dios, en su inmensa bondad, creo entonces las estrellas para hacer compañía a la LUNA.
Desde entonces, la LUNA. siempre que está muy triste recurre a las estrellas, que hacen de todo para consolarla, pero casi nunca lo consiguen.
Hoy, ambos viven así… separados; el SOL finge que es feliz, y la LUNA no consigue disimular su tristeza.
El SOL arde de pasión por la LUNA y ella vive en las tinieblas de su añoranza.
Dicen que la orden de Dios era que la LUNA debía estar siempre llena y luminosa, pero no lo consiguió… porque es mujer, y una mujer tiene fases…
Cuando es feliz, consigue ser llena, pero cuando es infeliz es
menguante, y cuando es menguante ni siquiera es posible apreciar su brillo.
LUNA y SOL siguen así su destino.
Él, solitario pero fuerte; ella, acompañada de estrellas, pero débil.
Los hombres intentan, constantemente, conquistarla, como si eso fuese posible.
Algunos han ido incluso hasta ella, pero siempre han vuelto solos.
Nadie jamás consiguió traerla hasta la Tierra, realmente nadie consiguió conquistarla, por más que lo intentase.
Pero sucede que Dios decidió que ningún amor en este mundo fuese del todo imposible, ni siquiera el de la LUNA y el SOL…
Fue entonces que por eso Dios creó el eclipse.
Hoy SOL y LUNA viven esperando esos instantes, esos raros momentos que les fueron concedidos y que tanto cuesta que sucedan.
Cuando mires al cielo, a partir de ahora, y veas que el SOL cubre a la LUNA, es porque se acuesta sobre ella, y comienzan entonces a amarse.
Es a ese acto de amor, al que se le dio el nombre de eclipse.
Es importante recordar, que el brillo de su éxtasis es tan grande que se aconseja no mirar al cielo en ese momento, ya que tus ojos pueden cegarse al contemplar tanto amor.
Claro que tú ya sabías que en la Tierra existían SOL y LUNA… y también que existen los eclipses, pero esta es la parte de la historia que tú no conocías… sobre el amor entre el SOL y la LUNA.
“No” es “No”,
y hay una forma de decirlo:
No.
Sin admiración,
ni interrogantes,
ni puntos suspensivos.
“No”
se dice de una sola manera.
Es corto, rápido,
monocorde,
sobrio y escueto.
No.
Se dice de una sola vez.
No.
Con la misma entonación.
No.
Como un disco rayado.
No.
Un “No” que necesita
de una larga caminata o
una reflexión en el jardín,
no es “No”.
Un “No” que necesita
justificaciones y explicaciones,
no es “No”.
“No”
tiene la brevedad de un segundo.
Es un “No” para el otro,
porque ya lo fue para uno mismo.
“No” no deja puertas abiertas,
ni entrampa con esperanzas,
ni puede dejar de ser “No”,
aunque el otro y el mundo
se pongan de cabeza.
“No” es el último acto de dignidad.
“No” es el fin de un libro sin más
capítulos ni segundas partes.
“No”
no se dice por carta,
ni se dice con silencios,
ni en voz baja,
ni gritando,
ni con la cabeza gacha,
ni mirando hacia otro lado,
ni con símbolos devueltos,
ni con pena y mucho menos
con satisfacción.
“No” es “No” porque no.
Cuando el “No” es “No”,
se puede mirar a los ojos, y el “No”
se descolgará naturalmente de
los labios.
La voz del “No” no es trémula,
ni vacilante,
ni agresiva, y no deja
duda alguna.
Ese “No” no es
una negación del pasado:
es una corrección al futuro.
Y solo quien sabe decir “No”
puede decir “Si”.
Hugo Filkenstein
Buenas noches o buenos días Anabella!
Se que esto te va a parecer re raro pero me encontré escuchando esta canción y quería mandártela, se que a vos te gusta y te vi dibujada en la letra…
Me encantaría decirte quien soy, pero quedo en una posición muy difícil, ojala te des cuenta quien soy y me digas “me encanto lo que me mandaste” sin que yo te confirme que lo hice y algunas cositas mas… pero si no soy quien vos crees no me preguntes por preguntar. Espero que tu frase no se haga demorar.
(No te rompas la cabeza pensando en la dirección de mail porque son todos datos inventados en el momento….. )
Besos, espero que te guste y verlo reflejado en tus ojos.
O Tú o Ninguna |
Esas manos que me llevan por las calles de la vida... Esa cara que me obliga a mirarla de rodillas... Solo hay una... solo hay una... O tú o ninguna...
Esa voz que me aconseja no creer en las sonrisas ese pelo que me cubre como lluvia de caricias... Solo hay una.. Solo hay una... O tú o ninguna...
O tú o ninguna... No tengo salida pues detrás de ti mi amor tan solo hay bruma si no existieras yo te inventaría como el sol al día... O tú o ninguna...
Esa que de puro honesta en el fondo te molesta esa que te admira tanto que te obliga a ser un santo Solo hay una... solo hay una... O tú o ninguna...
Confidente de mis sueños de mis pasos cada día su mirada mi camino y mi vida ya mi vida...
O tú o ninguna no tengo salida pues detrás de ti mi amor tan solo hay bruma si no existieras yo te inventaría pues sin duda alguna... O tú... O tú o ninguna... O tú o ninguna... |
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Gracias escritor secreto, espero que mi casilla se siga llenando de tus canciones...
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Hay historias de amores imposibles que nos dejan un recuerdo agridulce en el corazón. Ésta es una de ellas.
 “Ya está. Lo decidí”. Eso es lo que pensé anoche mientras Anabella tocaba el arpa. Bueno, lo que había quedado del instrumento después del naufragio. Un día de tormenta, la conocí. Las olas la habían arrastrado a la orilla. Un poco maltrecha pero hermosa, abrazada al instrumento salvador. Desde ese momento nos encontrábamos todas las noches en el mismo lugar. “¡Es tan sugestiva para obtener sonidos!”, pensaba mientras admiraba su piel tan clara y espumosa. Hasta con dos troncos sabía crear ritmos. Pero el arpa… Creo que ésa fue la magia. Lo que me hizo tomar la decisión. —Anabella, te amo. Lo dije así, de pronto. Silencio de Anabella. No obstante, sus manos dejaron de andar las cuerdas del arpa. —Te amo. Insistía yo con la paciencia que solamente tienen los enamorados. Ella dio un salto, abandonando la roca en la que estaba sentada. Se deslizó por la arena sigilosa, midiendo cada movimiento. Ondulante. —Te amo. Repetí. Ella se detuvo. Cerca, tan cerca de mí que sentí su aliento de algas y de coral. Extendió sus manos y tomó las mías. Me dejé llevar. Entramos al mar. Recorrimos los secretos de sus grutas. Los peces la seguían con devoción. Eso me dio celos. “Pero, bueno, son peces”, pensé, “Sólo peces.” Regresamos a la playa. Decidimos descansar en la arena aún tibia, iluminada por una luna cobriza y redonda. —Te amo. Lo dije otra vez. Ella jugaba con su pelo larguísimo y también acariciaba el mío. Entonces la tomé en mis brazos y la besé. Por primera vez. Sentí en ese abrazo la rigidez de su cuerpo. Su rechazo, hasta su indiferencia. Frías, muy frías se habían vuelto mis manos. Y también las suyas. Me separé lentamente. La miré a los ojos. Ojos de mar, estallantes. Agachó su cabeza y comenzó a alejarse. Sin decir una palabra. Tomó nuevamente el arpa y, esta vez, sonó a tristezas. Grité que la amaba. Ella cerró sus ojos. El arpa lloraba por ella. Se dirigió hacia la orilla, sin un adiós. Y no la vi más. Anduve errante por la playa hasta que llegó el día. Mi dolor profundo, nuevo, no me dejaba entender. Ya casi sin fuerzas, empecé a alejarme de ese mar mentiroso que me había hecho tantas promesas. Detrás de una duna, recogí mi capa, arrojada allí en el apuro por encontrarme con ella. Amargamente, comencé el vuelo de regreso a ningún lugar. Entonces mi sombra, vencida por tanto penar, me susurró al oído: —Sirenas y brujos, debiste saberlo, no se pueden amar. |
Ana María Girón
Es que ya pasaste varias veces por acá... lo nuestro no funciona, no te das cuenta? No sabemos cómo hacernos bien. Yo te quiero, lo sabes, pero por ahora, prefiero quererme más a mi misma. Ya nos volveremos a encontrar, no lo dudo...
Me dijeron que seguis recorriendo esquinas. Por ahí la proxima vez que crucemos nuestras miradas, sea en una de ellas, una distinta, una desconocida para los dos. Pero te puedo pedir algo? Puede ser que nos encontremos de día? La luna por las noches desespera y a veces no nos permite ver bien. Ya lo decía la canción:"por las noches la soledad desepera", para mi, más que la soledad, la que desespera es la luna. Así que prefiero que la luna nos encuentre habiéndonos visto el Sol primero. Por ahora confió más en el Sol...
La próxima vez, vas a vestir una nueva piel, como siempre... pero me voy a dar cuenta, no te preocupes. Vas a pensar distinto, y yo también... Por ahí es eso lo que necesitamos. Habremos crecido, y habremos curado viejas heridas.
Por ahora no quiero. Por ahí no puedo. Es que tengo que seguir adelante, entendeme. No es un desprecio, sólo un pedido de tiempo. Se que no te gusta hablar de tiempos, que para vos no existen pero es lo que necesito. Perdoname, pero esta vez NO, esta vez no te dejo entrar Amor.
Y en la herida que se abre al despedirte siembro la esperanza de volver a encontrarte.
Un beso, cuidate...
A esos dos seres con los que viví gran parte de mi vida. Con ellos aprendí qué significa compartir, y qué significa no querer hacerlo. Aprendí que un tirón de pelo duele mucho pero que más duelen las palabras cuando uno quiere herir al otro. Aprendí que el fondo del mar, lo podíamos encontrar abajo de la mesa del comedor. Si, será dificil de entender para las mentes adultas, pero nuestra mesa del comedor auspició muchas veces de submarino. Con ella, con la mesa, nos miramos, y las dos sabemos los mares que pudimos recorrer. Con mis hermanos, fuimos felices.
Mis hermanos me enseñaron que los hombres no lloran, pero que cuando lloran, es porque duele mucho. Me enseñaron que no hay palabras más sinceras que las de aquellos que te quieren. Que no hay hombres que me conozcan más que ellos.
Maxi, un hombre ya, es de los tipos duros, de esos que no te dicen nada más que la verdad y que no tiene pelos en la lengua para decirtela, aunque esa verdad a veces sea dura y lastimosa. Él me enseñó que es mejor una verdad que una mentira piadosa. Porque la verdad te permite elegir, me enseñó que vivir en la mentira sirve sólo por un tiempo. Me enseñó a luchar por lo que quiero, y a defenderlo con uñas y dientes. Me enseñó que sino se puede acá, se puede en otro lado, pero que siempre se puede. Me enseñó que mi risa era contagiosa, que mi alegría lo hacía feliz a él. Me enseñó de música, que no todo era el meneadito y la música brasilera. Sin darse cuenta me abrió el oído a mucha de la música que llena mi vida día a día.
Cris, hombrecito todavía. Él es una persona muy sabia a pesar de su corta edad, habla como un gurú. Le gusta filosofar y pensar en voz alta. Él me enseñó que los hombres pueden ser ositos de peluche, pero que no hay que joder con eso, porque también pueden ser ositos jodidos. Me enseñó que una persona mucho más chica que vos, te puede enseñar muchas cosas. Me enseñó que mis chistes malos no eran tan malos, o que aún siendo malos lo hacían reir mucho. Me enseñó que la cama más cómoda siempre iba a ser en la que durmiera yo.
Los dos me enseñaron que si me necesitaban nunca me lo iban a decir con palabras.
Me enseñaron ese lenguaje de señas que sólo conocemos nosotros. Y yo les enseñé... en realidad no lo sé pero me gustaría haberles enseñado, que siempre voy a estar con ellos, sea cual sea nuestra latitud y longitud, que nada va a cambiar nunca eso. Que en este mundo en el que pocas cosas duran, el amor que siento por ellos... nunca va a cambiar. Pase lo que pase, caiga quien caiga.
Como verán mi primer "artículo" de este diario de vida, se lo dedico a ellos. Para que todos sepan que ellos son mi corazón.